Juan Manuel
de Rosas
(1793 – 1877)
Juan Manuel de Rosas tras derrotar al general Juan Lavalle en la Batalla de Puente de Márquez, asumió el cargo de gobernador de la provincia de Buenos Aires, constituyéndose entre los años 1835 y 1852, en el principal caudillo de la Confederación Argentina. Su influencia sobre la historia argentina fue tal, que el período marcado por su dominio de la política nacional es llamado época de Rosas.
El 8 de diciembre de 1829 la sala de representantes proclamó a Juan Manuel de Rosas gobernador de Buenos Aires otorgándole las facultades extraordinarias y el título de Restaurador de las Leyes. Como gobernador llevó a cabo una administración provincial ordenada. El restaurador garantizaba el orden y la disciplina social necesarios para el desarrollo de las actividades económicas.
En 1832 Rosas fue reelecto como gobernador de Buenos Aires. Exigió que se le renovaran las facultades extraordinarias. La sala de representantes se opuso y Rosas renunció.
La agitación política conducida por su esposa Encarnación contribuyó a crear un clima de inestabilidad favorable a los intereses de Rosas. Por una amplia mayoría de votos, expresados en la legislatura, a través de un plebiscito, fue electo nuevamente, en marzo de 1835, esta vez con la suma del poder público.
En 1835, Rosas sancionó la Ley de Aduanas, que protegía a las materias primas y productos locales. La Ley favoreció a las provincias, pero sobre todo a Buenos Aires que aumentó notablemente sus ingresos aduaneros.
En esta segunda gobernación Rosas mantuvo un grave conflicto con Inglaterra y Francia. El gobernador limitó la navegación de los ríos Paraná y Uruguay.
En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por una flota anglo-francesa. Se inició así la llamada Guerra del Paraná en la que el gobernador de Buenos Aires enfrentó a las marinas de Inglaterra y Francia. A pesar de la heroica resistencia de Lucio N. Mansilla y sus fuerzas, en la Vuelta de Obligado, la flota anglo-francesa rompió las cadenas colocadas de costa a costa para impedir el paso de las naves invasoras y pudieron adentrarse en el Río Paraná. A su regreso las naves británicas y francesas fueron vencidas en Punta Quebracho.
Año tras año Rosas renunciaba a la conducción de las relaciones exteriores de la confederación, en la seguridad de que no le sería aceptada. En 1851 el gobernador de Entre Ríos emitió un decreto, conocido como el pronunciamiento de Urquiza, en el cual aceptaba la renuncia de Rosas y asumía en su lugar la conducción de las relaciones exteriores. Armado de alianzas internacionales, Urquiza decidió enfrentar al gobierno bonaerense. Urquiza alistó a sus hombres en el «ejército grande» y avanzó sobre Buenos Aires, derrotando a Rosas en la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Vencido, el Gobernador de Buenos Aires, se embarcó en el buque de guerra «Conflict» hacia Inglaterra donde volvió a dedicarse a las tareas rurales hasta su muerte ocurrida el 14 de marzo de 1877, a los ochenta y cuatro años. (Texto extraído de la biografía escrita por Felipe Pigna)